Cine: “Una Segunda Oportunidad”

“Una Segunda Oportunidad”

 

 

 

 

Una  realización estremecedora por su contenido y muy cercana a la realidad

 

 

 

 

 

oportunidad dos“Una Segunda Oportunidad” es, a mi juicio, un estremecedor film danés que tal vez se hace merecedor de  las adversas críticas recibidas por dos razones.

Primero, porque su story line (la historia contada en mínimas palabras) no se diferencia del contenido de una teleserie (sucede  hasta un cambio de  guaguas, recurrente en teledramas) y eso resulta impactante para un cinéfilo que sólo se satisface con un relato más profundo que los que ofrecen los melodramas de televisión.

La segunda  razón también se vincula a la narración, porque a  la crítica le parece forzado- y puede que así sea- que tan crudo guión culmine en la comodidad de soluciones  características también  de las llamadas soap operas que, tras complejos  y hasta turbios enredos de parejas, llegan en su mayoría a un final feliz.

En “Una Segunda Oportunidad” su título sólo está justificado en las escenas finales, cuando después de una amenazante tormenta surge la calma, el sol, la felicidad, el equilibrio y el avenimiento. Tal ruta, sin duda, que es un quiebre o un paso forzado de un guión que en su conjunto circula por una tenebrosa senda para luego  arribar al gran giro que pone punto final a la producción.

Todo lo anterior puede ser la causa de las críticas desfavorables y aun así resulta injustificable porque este film no se aparta de la temática en que se focaliza la directora: intimista y centrada preferentemente en los conflictos familiares y de pareja que derivan de la violencia y la incomunicación.  

Aplaudo y recomiendo esta cinta porque una vez más pone el acento en los desgarradores maltratos de lactantes o niños y que, a mi juicio, aun sea bajo el objetivo de apelar a la sensibilidad del espectador, es importante traer al debate una y otra vez tratándose de un drama que no sólo es propio de un guión cinematográfico o de una  teleserie: ocurre con  mayor frecuencia de la deseada en la sociedad.

Niños golpeados, abandonados, sometidos a trabajo infantil, y abusados son algunas de las formas que existen en la vida real que no ha logrado además eliminar la esclavitud ni los atropellos en los más indefensos y desprotegidos.

Nuestro país, por ejemplo, avanza hacia la legalización del aborto, una discusión que se registrará este mes de enero en el debate parlamentario. Y ya veremos cómo se intentará justificar lo no excusable para aprobar una ley que divide a chilenos.

El castigo en niños es un tema que representado con la potencia de la imagen y de los primeros planos del cine no goza de gran simpatía en el público que prefiere no verlo retratado en un formato destinado a la entretención.

Entre las películas  que  abordan el maltrato infantil, recomiendo “Precious” y “El Bola”. Curiosamente hay también algunas  exitosas realizaciones que lo tratan en tono de comedia.

En esa línea  citemos a “Matilda”; “Ricky Ricón”; “Mi Pobre Angelito” y “Cuidado, Bebé Suelto”, producciones que tras la carcajada, ponen el énfasis en la perversidad del adulto sobre los niños.

Todas estas producciones muestran una estética muy diferente a la expresada en el cine europeo y eso se observa muy nítidamente en esta cinta, cuya luz y color van de la mano con los problemas que sobrellevan los personajes.

En esa línea, es posible en este filme identificar atisbos del cine negro: todos los personajes son perdedores que se mueven en la oscuridad de la noche, cuando aflora la confusión, la ofuscación, la violencia o la perversión.  

Y donde está muy presente el estilo de la directora Susanne Bier: con abundancia de primeros planos para retratar los sentimientos, la desorientación, los desequilibrios y en definitiva las emociones de los personajes que son llevados a situaciones límites.

Los conflictos de  familia están muy presentes en esta directora danesa y le han significado muy buenos  réditos, tantos, que en 2010, recibió el Oscar por su filme “En un Mundo Mejor”, donde también aborda el maltrato infantil en 2 menores que- al igual que  en “Una Segunda Oportunidad”- adoptan una decisión violenta.

“Hermanos”, otra de sus producciones, centra su relato en los enfrentamientos familiares que fragmentarán al grupo.

“Una Segunda Oportunidad” está siendo exhibida en el Cine “El Biógrafo” de Santiago y en regiones, la única opción para ver este largometraje y en general acceder al cine europeo es comprar a través de la web.

Es una película que nos habla del sutil matiz entre lo correcto y lo incorrecto; y lo que nos lleva a definir  qué es justificable o injustificable,  un dilema al cual todos los individuos estarán alguna vez enfrentados.

Y si a ello se une el mensaje sobre el maltrato infantil, este filme debe ser valorado por su profundo sentido de humanidad.

 

Susana Pozo Pizarro, es Periodista (UCh), Magíster en Información Económica. Actualmente se desempeña como académica del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de la Serena. A nivel profesional ejerció en formatos de Televisión, Radio, Periódico y Revista. También se desempeñó en Comunicación Corporativa y culminó su carrera como Editora y Columnista del sector de Economía en Diario “El Mercurio” de Valparaíso. Hoy es columnista del Semanario “Tiempo” de La Serena.

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