¿Qué pasará con la Dupla en Educación?

Susana Pozo

, General



interrogacion dosFue demasiado. Si el nombramiento del ex de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, causó escozor o incertidumbre, como lo planteo en mi columna ( http://agendalternativa.cl/que-hara-eyzaguirre-en-educacion/)……de esta misma página,  la designación de Claudia Peirano- Independiente DC- en la subsecretaría de Educación fue como echar bencina para apagar el fuego. Mi cuestionamiento frente a esta designación es que ella también es Ingeniera Comercial, con Master en Economía, pero, es cierto, con una amplia trayectoria en  el sector educacional.

La dupla  de estos ministro y subsecretaria  suma el pedigree en el campo de la economía y podría ser una señal de un reduccionismo del importante sector de la educación  en el tema recurso fi
nanciero y gratuidad, ambos muy de la mano. Y la Calidad en Educación- por la cual estamos una cantidad importante de quienes trabajamos en el vasto campo de la formación de  las nuevas generaciones- va mucho más allá de una estrategia financiera.

Esa es mi aprensión, pero la dirigencia estudiantil- que no ha vacacionado- ha cuestionado la participación de Peirano por su gestión empresarial vinculada a la Educación.

Como ya ha sido habitual en los líderes del movimiento estudiantil, exigen, no demandan- hay una sutileza entre ambos verbos-  que la próxima subsecretaria salga del gabinete.

Aun, antes que  diga algo, aun antes que actúe y demuestre o decepcione con su gestión, aun cuando lo que se objeta- ha expresado su oposición a la gratuidad universal- está en la línea de lo que efectivamente prometió la próxima  mandataria: una gradualidad (que  supera a sus 4 años) y un acotamiento a un sector socioeconómico (el 70% más vulnerable) en la gratuidad.

Eso lo leí una  y varias veces en el  Programa de Bachelet y resulta extraño por tanto que la Nueva Mayoría también adhiera a discrepar en este punto.

Con respecto a los partidos políticos que la acompañan en esta segunda gestión, aprovecharon esta coyuntura- en la designación de Peirano- y no soportaron seguir absteniéndose de pronunciarse con respecto a las designaciones del nuevo gabinete.

La designación del equipo muestra claras señales que efectivamente Bachelet corrió con criterios propios en muchas de las designaciones, tanto de ministros como de subsecretarios, que  fueron sacados  en una gran mayoría del equipo que le acompañó en su campaña, otros  que provienen de su anterior gestión o la de Lagos y algunos de los cuales son cuestionados por  los partidos de la Nueva Mayoría. Y en esta mezcla que me parece apropiada de nuevos rostros y aquellos  ya con experiencia, resulta evidente que quedaron  fuera de la carrera- por lo menos en este gabinete- algunos nombres propuestos por las colectividades.

Recordemos que este conglomerado- en una estrategia inteligente- se hizo al lado en la campaña y actuó lo justo y necesario, plenamente consciente de que el rechazo capitalizado por ellos mismos en la Opinión Pública y que se tradujo en sólo un 18% de adhesión en las encuestas- no hacía aconsejable una cercanía a la entonces candidata.

Continuaron teniendo el mismo discurso en vísperas y aprontes de la configuración en el gabinete en cuanto a que era atribución de la próxima gobernante designar las personas que  trabajarán con ella en el Ejecutivo.

Y Bachelet actuó en consecuencia: se tomó al pie de la letra su autonomía para designar. Aun cuando también hay nombres elegidos sobre la base de los cuoteos y  listados que pusieron a su disposición los partidos: no seamos tan ingenuos al pensar que operó con plena autonomía.

Pero está claro, al revisar nombres tanto de Ministros y Subsecretarios, que optó con bastante licencia y se dotó de personas con las cuales  se siente cómoda trabajando.

¿Y acaso no era lo justo? Lo dijimos el día  de su elección y en otras columnas: la ex Concertación no tenía otra opción sino Bachelet, a pesar de las Primarias. El 17 de diciembre reiteramos que la Nueva Mayoría llegaba de la mano de Bachelet a La Moneda. El bacheletismo fue el que hizo el milagro.

Pero los partidos- acostumbrados a esta severa partidocracia que ya lleva un cuarto de siglo- no soportaron más contener su verborrea y han pasado ahora a cuestionar el nombramiento de Peirano. Debieran tener presente que sus niveles de exigencia están muy acotados.

La dirigencia  estudiantil a su vez vuelve a repetir el comportamiento de los últimos tiempos: la de  los niños taimados e intolerantes a escuchar otros argumentos que  no sean los de su propia postura. Eso muestra un preocupante problema  de formación y que proviene principalmente de los valores que inculcamos los padres.

Sería impresentable que la próxima mandataria ceda a ambas presiones y una muy mala señal para quienes optaron por su nombre por sobre el conglomerado que la postulaba.

Por lo tanto, aunque mantengo una suerte de incertidumbre sobre esta dupla en educación, me parece  mezquino- una actitud que se ha instalado en nuestra sociedad- negar la oportunidad para que  el equipo que encabezarán  Eyzaguirre y Peirano hagan su gestión.

Con respecto al ambiente político, digamos que ya empezó en pleno el gobierno de Bachelet: el 11 de marzo en la sede del Parlamento habrá  una formalidad, un protocolo, pero ya la Opinión Pública  está focalizada en la gestión que viene  hacia los próximos  4 años.

Digamos por último que de las 32 subsecretarías- función importante por su carácter técnico- 15 de ellas, casi el 50%, proviene de algún cargo ocupado en la anterior gestión de Bachelet y algunos otros de quienes trabajaron en su campaña. Es el mismo perfil que se observó en el nombramiento de los Ministros.

Veamos cómo se comporta este flamante gabinete y cuanto acierto significa  su nombramiento con alguna prescindencia de la partidocracia.

Aunque a ésta le duela, pero hace mucho tiempo que las colectividades políticas debieran asumir que no lo están  haciendo bien y que debieran entrar en una suerte de Retiro para reflexionar cómo reinsertarse en este nuevo Chile, donde la Opinión Pública está ganado terreno a través de  otras institucionalidades, ex Partidos Políticos. Bienvenida sea la diversidad de opiniones y no la unívoca que nos ofrecían las colectividades.

 

Susana Pozo Pizarro, es Periodista (UCh), Magíster en Información Económica. Actualmente se desempeña como académica del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de la Serena. A nivel profesional ejerció en formatos de Televisión, Radio, Periódico y Revista. También se desempeñó en Comunicación Corporativa y culminó su carrera como Editora y Columnista del sector de Economía en Diario “El Mercurio” de Valparaíso. Hoy es columnista del Semanario “Tiempo” de La Serena.

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