Parábola del Hijo Pródigo

Susana Pozo

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La Escandalosa Olla de Grillos que destapó Hijo de la Presidenta

¿Entenderá Sebastián Dávalos la polvareda que levantó para salvarse?

Y salvarse….¿de qué? habría que preguntarse

Cain y AbelUn nuevo remezón político en torno a la trilogía de  los últimos escándalos que han sacudido a políticos y empresarios han representado las declaraciones de Sebastián Dávalos.

Como ya se ha difundido, el hijo de la Presidenta debió comparecer nuevamente ente los tribunales para  explicar la eliminación de los archivos en el computador que tenía asignado  como Director Sociocultural de La Moneda.

Nadie esperaba mucho de esas declaraciones por varias razones y la principal es que la Opinión Pública ya está internalizando que una vez más los políticos de altas esferas  sortearán y eludirán asumir sus responsabilidades, en tanto las sanciones  así como las indagaciones de los procesos están concentradas en los mandos medios, aquellos que servían como “bisagras” para el cometido  de actos irregularidades y/o abierta corrupción.

Desde esa percepción, el interés ciudadano y mediático por estos escándalos se ha descomprimido.

Pero Dávalos fue el “virtuoso” que logró con su insólito testimonio subir la temperatura a los Casos Caval y Soquimich, no sólo por el contenido de sus declaraciones, sino de forma especial por su “contexto” familiar.

La Moneda ha intentado bajar el perfil a esta polvareda que dejó Dávalos y el ministro del Interior está sellando el año con una de las  frases más vacuas de 2015: “dejen que las instituciones funcionen”.

Las razones para que  el hijo de la Presidenta fuera convocado a tribunales una vez más es una muestra que las instituciones no funcionan. Si lo hicieran, al funcionario que le hubiese correspondido debió haber protegido la información existente en el computador. Citemos  además el caso paradigmático del freno institucional: Impuestos Internos y su inhibición para procesar a los involucrados en estos escándalos.

Lo anterior es tan peligroso como lo sucedido en el  Gobierno de Piñera, que pulverizó la confianza en el  Instituto Nacional de Estadísticas.

Comprendo la verónica del ministro Burgos, porque a todos resulta incomprensible que el hijo de la Mandataria repusiera el foco en aquello que  el Gobierno pensaba estaba ya olvidado por  la ciudadanía: la precampaña, las platas gastadas en esa previa, particularmente las aportadas por Soquimich para la candidatura de Bachelet, gestión liderada por Jorge Rosenblut y Rodrigo Peñailillo.

Todo eso que parecía cuestión del pasado, que ya había pasado “piola” con explicaciones y desmentidos, pero ahora Sebastián Dávalos lo rebobinó y lo trajo a fojas cero. En posición de reflotarlo.

Incomprensible, porque  daña a su madre. Una vez más. Ahora para justificar un acto que tal vez un hijo pudo asumir con hidalguía haberlo cometido.

Eso desde el doloroso contexto familiar.

Pero analicemos el hecho político como él lo relató y justificó: se sentía amenazado por el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo y temió que alterara sus correos.

¿De esa ralea son las “prácticas” administrativas en La Moneda?

¡Y los ciudadanos que teníamos aun las esperanzas de que todos los habitantes de La Moneda estaban concentrados en diseñar políticas públicas para recuperar al país que está atravesando una crisis!

Esta liviandad con que al parecer se está trabajando- gobernando- es lo que más  debiera  preocupar, como una conclusión de  las inquietantes declaraciones de Dávalos.

En esta intriga palaciega además involucró al senador Guido Girardi (otra vez Don Guido), al ex ministro Sergio Bitar y al actual embajador en Italia, Fernando Ayala, y a la G-90 que lidera el ex ministro del Interior. Todos ellos, según Dávalos, hicieron un montaje político para elevar el Caso Caval y desperfilar el Caso Soquimich.

 Esa es la versión 2.0 de Sebastián Dávalos.

El parece que  no está informado o no comprende que cuando las irregularidades surgidas  en la empresa del  ex yerno de Pinochet llegaron a La Moneda y se supo que había extendido sus tentáculos en Peñailillo, la marea estuvo a los pies de su mamá, la Presidenta.

No obstante, su teoría desde lo comunicacional tiene total sentido. Eso de tapar una mugre con otra mugre se usa, se practica, particularmente en el mundo político.

En  varias oportunidades me he referido a los “velos comunicacionales” que se levantan para  ocultar verdades a los ojos de la opinión pública.

La semana pasada, este “velo comunicacional” funcionó a medias porque fue demasiado evidente. Me refiero a las declaraciones de Marco Enríquez-Ominami tras atestiguar ante los tribunales también por más de 360 millones que se habrían girado desde Soquimich a su asesor comunicacional, con pleno conocimiento del ex presidencial: Nadie sabe donde  está tamaña donación para  el hijo de un mirista proveniente de la empresa usurpada por Pinochet.

Los velos comunicacionales circulan en Chile y por el mundo. Son una  bofetada a la ciudadanía porque nos tildan de bobos que vamos a digerir todo lo que nos dicen.

Es cierto, nos falta una mejor educación. Por eso defiendo la Calidad Educacional. La única vía para demandar real democracia y filtrar mentiras, velos comunicacionales y toda suerte de patrañas.

Volvamos a Dávalos y su evidente rencilla con Rodrigo Peñailillo: con su declaración vino a confirmar que puertas adentro de la casa de Gobierno se libraba una batalla campal entre el hijo biológico versus el hijo político.

Un escenario que  hasta el día  de ayer estaba como un chisme  no confirmado, pero que Dávalos se encargo de  confirmar como un hecho real.

Penailillo no dijo ni pío sobre este tema cuando fue a declarar.

Claramente, Peñailillo ha sido más inteligente. En mi opinión, muuuuuuuuuy inteligente o muuuuuuy pillín. ¿Por qué?

El ex ministro del Interior está plenamente consciente que su principal activo es su Silencio, porque  se estima  que él cuenta con copiosa información que no debe salir a la luz. De ese rumor, lo concreto es que bastaría su  testimonio para revelar si hubo  dineros desde Soquimich hacia la candidatura de la Nueva Mayoría. Eso, le protege.

¿Qué ganaría ahora con responderle a Dávalos? Nada.

Por lo demás Peñailillo cuando fue citado a declarar no admitió nada, no reconoció nada y se le olvidó todo: de sus viajes a Nueva York, de su relación con Giorgio Martelli y de haber trabajado con Rosenblut. A temprana edad le sobrevino repentino y fugaz Alzheimer. ¡pobrecito!

En cambio Dávalos…..no es precisamente lo que se denomina un animal político.

El primer artículo que redacté sobre el Caso Caval, hice  la analogía con Adán y Eva expulsados del paraíso, porque lo publiqué a días de la salida de Dávalos de La Moneda- se dio el lujo de renunciar y no fue despedido- y cuando con  su mujer- quien en definitiva instaló la manzana del rápido enriquecimiento- se fueron además del Partido Socialista.

Voy a recurrir una vez más a la Biblia para graficar esta nueva arista de los escándalos y recordaremos  el episodio de Caín y Abel: el hijo biológico de la mandataria enfrentado a su prole política.

¿Y si lo analogamos con el Hijo Pródigo? Algo de ese pasaje  bíblico tiene el Caso Caval ya que varios opinantes han salido a decir que en Bachelet latió más su corazoncito de madre que el presidencial.

Como sea, la Moneda haría bien prender una velita a San Judas Tadeo, el Patrono de las Causas Perdidas, para rogar que el desaguisado de Dávalos pase sin repercusiones.

Aclaro, no me refiero a Judas Iscariote, el malo, no……¿o algo tendrá que ver la traición, en esta nueva arista de los escándalos?

¿En vísperas de Navidad? ¿Una fiesta emblemática, de reunión familiar?

¿No será demasiado?

Susana Pozo Pizarro, es Periodista (UCh), Magíster en Información Económica. A nivel profesional ejerció en formatos de Televisión, Radio, Periódico y Revista. También se desempeñó en Comunicación Corporativa y culminó su carrera como Editora y Columnista del sector de Economía en Diario “El Mercurio” de Valparaíso. A nivel académico ocupó cargos en la Universidad de La Serena como académica, Directora de la Escuela de Periodismo y vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y Administrativas. En 2008 recibe el Premio “Elena Caffarena” que otorga el Gobierno para reconocer a mujeres destacadas en su ámbito profesional. Hoy es columnista del Semanario “Tiempo” de La Serena y maneja este sitio para analizar la actualidad así como otros temas de interés. Nos estamos acercando a 1.800 seguidores en twitter y un número significativo que nos siguen a través del contacto directo y de correos. Nuestro interés es otorgar análisis independiente y acogemos comentarios que pueden observar enfoques distintos y opuestos al nuestro.

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