Sin Fondas, no queda más que “Fondearse”

 

Bailadores de Cuecas están raspando el patio de su casa

 

Fiestas-Patrias-1024x692Las fondas y el chilenísimo “fondearse” se han unido esta Fiestas Patrias para celebrarlas de una forma que ni nos imaginábamos hace un año, cuando el calendario nos brindó casi una semana de festejos.

Fondas y fondearse parecieran términos casi primos hermanos. Pero no lo son: las fondas  son esa peculiar forma que tomaron en Chile los paradores de comida que se encuentran recorriendo nuestro continente en busca de nuevas rutas, por poblados que muchas veces aportan más de una sorpresa si se es viajero que disfruta turistear a la aventura.

Lo diferente es que en Chile funcionan sólo en Fiestas Patrias, pero este año las fondas han sido declaradas en modo de “fondeo” es decir han debido ocultarse, al igual que todos los nacionales que se quedaron con “los crespos hechos” (otro chilenismo) debido a la pandemia. Para quienes es  una  tradición participar de las fondas con pie de cueca y otros bailes que de nacional no tienen nada deberán resignarse a practicar su talento de bailarines en el patio de su casa.

Fue el  Ministerio de Salud el que acuñó el ¡Fondéate! que ha llamado a celebrar esta importante fecha de manera doméstica y familiar.

De todo eso hablamos en la columna elaborada en modo de folletón, una suerte de artículo escrito de manera liviana que une una temática articulada, muy ad hoc en una fecha cuando no quisiéramos que nos abrumaran con toda la problemática presente en el país. Hoy, mañana y hasta el domingo, ojalá todos hagan un paréntesis sobre conflictos políticos, sociales y que  la foto epidemiológica que se tome el país en este especial fin de semana no malogre esta lenta recuperación del paso del coronavirus por Chile.

Les invito a leer este texto:

De Fondas y Fondeos al ¡Fondéate!

Semanario “Tiempo” 17/09/2020

Sin fondas, sin huasos a caballo ofreciendo chicha en cacho, trascurren estas Fiestas Patrias, probablemente las más frugales desde el retorno a la Democracia.

Todo por culpa del coronavirus que feliz se bailaría un pie de cueca  en nuestras gargantas y pulmones.

Las fondas, sean populares o pitucas, representan la fiesta desde los inicios de la Independencia. Estos locales nacieron como paradores de comida y hay distintas versiones en los países del macizo andino. Las chilenas son las únicas provisorias, sólo en Fiestas Patrias. En Valparaíso funcionan como “ramadas”, con techo cubierto de ramas.

Coquimbo logró que su Pampilla tuviese fama nacional y turística. Muchos llorarán su ausencia este año.

Al coronavirus le debemos el “Fondéate en Casa” acuñado por el Minsal, para hacer  la conexión entre las tradicionales fondas y la expresión específica chilena de “fondearse”, con que se alude a quienes por razones aviesas y en otras justificables, alguna vez  debieron ocultarse. Hoy “fondearse” es el sinónimo chileno del universal confinamiento para defendernos del patógeno.

El “fondéate” nos envió a celebrar en el patio de la casa o en la terraza del departamento. Allí se expresarán el pie de  cueca, la empanada, el vino tinto, los asados y anticuchos y toda la gastronomía dieciochera.

Significará una lamentable pérdida para fonderos, restaurantes, las aerolíneas, buses y los negocios asociados al turismo. Excluimos los peajes porque fueron muchos los porfiados que escaparon en periodo pre-cordón sanitario hacia localidades rurales y costeras.

No es primera vez que se celebra sin fondas. En 1814, con Chile en plena Guerra de la Independencia, no hubo festejos.

Las fondas originales han sido llevadas a los parques municipales donde la cueca se mezcla con cumbia y reggaeton, además de venta de variados productos venidos desde China. Criticables, pero menos insólitas que las fondas “virtuales” (¿?) que promocionan este año.

Hay fondas que han trascendido en la Historia. Una la administraba la famosa Sargento Candelaria en El Callao, Perú. Era sólo una fachada que la  fondista usaba para transmitir información en la Guerra de la Confederación.

El “fondeo” es un término náutico, responde a la recalada y anclaje de una embarcación.

Pero “fondearse” es un chilenismo para quien busca ocultarse. Neruda se “fondeó” cuando fue perseguido por el Gobierno de González Videla. En las vicisitudes independistas, Manuel Rodríguez usó todas las fórmulas del “fondeo”. Primero lo “fondearon” en la cárcel por pelearse con Carrera, luego él se “fondeó” en Mendoza y, retornado al país, actuó en la Resistencia, “fondeado” con múltiples disfraces.

Hoy nos piden a todos “fondearnos” del coronavirus. Es la nueva guerra patriota de este aniversario que será sin oferta de chicha en cacho, una tradición  no muy recomendable en tiempos normales, menos hoy, en el “fondeo” por culpa del coronavirus.

 

Susana Pozo Pizarro, es Periodista (UCh), Magíster en Información Económica. A nivel profesional ejerció en formatos de Televisión, Radio, Periódico y Revista. También se desempeñó en Comunicación Corporativa y culminó su carrera como Editora y Columnista del sector de Economía en Diario “El Mercurio” de Valparaíso. A nivel académico ocupó cargos en la Universidad de La Serena como académica, Directora de la Escuela de Periodismo y vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y Administrativas. En 2008 recibe el Premio “Elena Caffarena” que otorga el Gobierno para reconocer a mujeres destacadas en su ámbito profesional. Hoy es columnista del Semanario “Tiempo” de La Serena y maneja este sitio para analizar la actualidad así como otros temas de interés. Nos estamos acercando a 1.800 seguidores en twitter y un número significativo que nos siguen a través del contacto directo y de correos. Nuestro interés es otorgar análisis independiente y acogemos comentarios que pueden observar enfoques distintos y opuestos al nuestro.

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  • Rosa María Gutiérrez C 19 / 09 / 2020 Reply

    Super interesante y ameno !!!
    Felicitaciones
    querida!!

    • Susana Pozo 15 / 11 / 2020 Reply

      Rosa María Gracias por tu comentario. Recién estoy leyendo los comentarios. pero nunca es tarde para dar los agradecimientos. Un Abrazo

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