Lo Legal, lo Moral y…..

Susana Pozo

, General, Política

La Traición del PS, el Partido/Empresa

A su doctrina, a su principal militante, a sus militantes y a todos quienes le vieron como la colectividad de inspiración estatista

partido socialistaNo es efectivo que todo lo que se relaciona con las empresas es indigno. No las demonicemos, porque están vinculadas de  manera inherente a nuestro desarrollo, a nuestra subsistencia y nos permite canalizar nuestras vocaciones. Forman parte importante de nuestra civilización, sino retrocedamos  al tiempo de vivir en tribus pequeñas.

Pero hay actividades que deben estar lo más lejos posible de la gestión empresarial.

Mencionemos 3 que comprobadamente se han apartado de la verdadera esencia con que nacieron o fueron creadas y han sido mal llevadas como  organización empresarial: el Deporte, las Religiones, la Democracia y su brazo organizacional, los Partidos Políticos.

Mire en lo que ha terminado el Deporte y en particular el Fútbol Empresa, con escándalos internacionales y de dirigentes también nacionales enriquecidos y fugados tras llevarse en maletín miles de dólares, generado en la parafernalia de la publicidad del fútbol que al fin y al cabo, representa un costo que pagamos todos los consumidores- incluso aquellos que no participamos de tal euforia- y de la fanaticada que cancela cuotas y llena los estadios.

Los clubes transados en Bolsa nacieron gracias a “sagaces” empresarios que  descubrieron el buen negocio que significaba la actividad futbolera y asociaciones deportivas que quedaron capturadas por un empresariado que sólo persigue el enriquecimiento en una actividad que debió quedarse focalizada en el entretenimiento, la recreación y el sano ejercicio corporal.

A partir del estatus futbolero empresarial se incubó su corrupción, unido a  una patética figura de deportistas que son verdaderos productos promocionales, con tenidas plagadas de publicidad, pero ganando millonarios sueldos, con cifras inalcanzables para otras actividades tan o más encomiosas que un partido de fútbol.

Cosas del Fútbol Empresa.

Desde ayer despertamos a una figura aun más perniciosa para la sociedad y la Democracia como es el Partido Político/Empresa, sitial que hoy ocupa el PS. Si alguno más se suma lo dirá el trascurrir del tiempo.

Claro, porque guardando las distancias con el Fútbol, los Partidos Políticos- queramos o no- son el eje de la Democracia, donde debe incubarse el pensamiento reflexivo sobre el país y su futuro, sus desafíos, sus proyecciones, sus problemáticas y, particularmente, la preocupación por lo social en un país donde aun no  termina de emerger el desarrollo para todos.

Hoy sospechamos que las colectividades políticas y conglomerados no están en eso. Solamente nos consta que- es lo que nos entrega la observación del escenario político- están preocupados por desestabilizar al adversario, estar en el Poder y usufructuar de éste para obtener rentabilidad y privilegio.

Esa es nuestra lamentable realidad. Y aunque es un marco absolutamente distinto a lo que se vivía en años previos al 73, el actual tiene vínculos con éste en que descuida la Democracia y contribuye a dejarla vulnerable. Ambos comparten tales resultados y vea cómo terminamos hace 44 años.

Los partidos políticos, como los conocíamos, eran organizaciones integradas por militantes unidos por intereses ideológicos y valóricos, si pretenden mantenerse honestamente  en su legitimidad democrática, en la representatividad y en un decente y decoroso acceso al Poder, que ese es al final su interés.

No es lo que sucede hoy, cuando el acceso a ese Poder se está construyendo, como señalábamos, a través de un crispado escenario de descalificaciones entre ideologías opuestas y eso por cierto, no es sano para el país. Riesgoso, porque como decíamos, por esa misma vía nos ganamos 16 años de dictadura.

Más perjudicial es aun que para acceder al Poder se ha establecido una relación espuria entre las grandes empresas y políticos y apenas intuimos cuánto costo ha significado ese escandaloso vínculo en la pérdida de beneficio para la ciudadanía, particularmente hacia los sectores más modestos, e ignoramos la profundidad en el sacrificio de leyes débiles y con vacíos que definitivamente favorecen a las empresas en detrimento del país.

Sumemos que nunca los políticos han querido reconocer esta deshonesta laceración al corazón de la Democracia, olvidando el durísimo costo que tuvo el ensuciar la Democracia para las generaciones que  lo pasamos muy mal con la bota militar encima de nuestras cabezas y nuestras libertades  capturadas.

En esos años fue la intolerancia, hoy se une a ésta, el materialismo y a la necesidad de financiamiento de costosas campañas políticas sin entender que incurrir en acceder a platas negras está unido a la decepción ciudadana.

En el actuar adúltero política/empresa radica la rabia del ciudadano medio que ve conculcadas sus legítimas aspiraciones por el aprovechamiento que se ha hecho de una malsana politiquería.

Y cuando ya creíamos que habíamos llegado al pináculo de la suciedad del sector político que hemos debido deglutir en estos  2 últimos años,  surge la cruda realidad de un Partido Socialista, cuyo pensamiento de inspiración marxista, contrario al sistema capitalista, lo vemos involucrado en acciones en bolsa vinculado…a quien? a Soquimich y sus brazos empresariales asociados (propiedades del yerno de Pinochet) y a otras de carácter estratégico para el desarrollo del país.

¿Qué seguridad tenemos que quienes han accedido al poder  como militantes socialistas y de otras ideologías han resguardado los intereses nacionales?

¿No constituye una traición histórica unirse a una empresa confiscada del sector público por el yerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou, a quien fue uno de sus principales militantes, Salvador Allende, y tantos otros inmolados en el proceso que vivió Chile y desembocó en la dictadura que se mantuvo por 16 años?

El PS fue absolutamente desprolijo en invertir en empresas concesionadas sobre las cuales su brazo legislativo debe  fiscalizar y no recurrir a ofertas diversificadas del mundo de las finanzas.

El patrimonio financiero  del Socialismo proviene principalmente de la compensación que le entregó el Estado (es decir es dinero de todos los chilenos) por los bienes requisados durante el régimen militar.

Esa circunstancia eleva  por tanto, la exigencia en ser prolijo en su cartera de inversión.

No han pedido perdón, han entregado explicaciones insatisfactorias como ya  lo señalaremos, y una muy básica  es haberse entregado en cuerpo y alma a un asesor externo ¿Es posible creer que estuviese ajeno a las cúpulas directivas el conocimiento de dónde se  colocaban las platas?

Siguen insistiendo en tapar el escándalo con explicaciones que pueden ser correctas, pero incoherentes con la autoexigencia moral que debe asumir el sector político.

El PS  ha alegado que no ha incurrido en ilegalidad alguna al invertir  en las empresas, bonos y acciones disponibles en el mercado. Eso es correcto, pero no es explicable desde la justificación ética de un partido que se autodefine como estatista y contrario al Capitalismo.

No siempre lo legal es compatible con lo moral.

La colectividad ha perdido una valiosa herramienta con la cual fustigaba a sus adversarios con un discurso condenador por su adhesión al sistema del libre mercado.

Eso, si es que tiene el pudor de ser coherente en su discurso con este tejado de vidrio.

Una  segunda explicación de pobreza franciscana ha sido aquella que “nunca algún dirigente o militante se ha visto beneficiado con estas inversiones”.

La duda y el interés es al revés, y es el preguntarse cuánto se ha visto dañado el país y cada uno de los chilenos con las decisiones que se adoptaron en el Parlamento cuando se abordaron proyectos que se vincularon en las empresas donde estaban invirtiendo.

¿Está permitido a un Partido Político invertir en holding extranjeros, cuyo mal actuar puede impactar en la autonomía del país?

Tras el ocultamiento de cuestiones  irregulares y reñidas con la ética, difícil resulta acoger con benevolencia lo expresado por el Presidente de la Cámara Baja, el socialista Fidel Espinoza, en cuanto a que los diputados de la colectividad desconocían la matriz de inversiones PS.

Porque quisiéramos encontrar explicación a la benevolencia existente a nivel legislativo con AFP, sanitarias, eléctricas,  concesiones viales, sobre todas las cuales  cuando ha habido un silencio,  y una irritante e insultante indiferencia  de parte del Parlamento,  para mostrar voluntad legislativa en corregir las bajas o nulas sanciones o multas a faltas cometidas, inexplicable mantención de comisiones en el caso de las AFPs,  vacíos que mantienen  a la ciudadanía en la indefensión y la asimetría con respecto al Poder Empresarial.

Sumemos que el Poder Ejecutivo inhibió al Servicio  de Impuestos Internos para perseguir judicialmente a las empresas  que incurrieron en ilegales aportes a la política.

Y un Poder Judicial atado de manos, con escasos recursos, y lentitud para actuar.

¡Dónde podrá encontrar entonces refugio el chileno?

El PS, en  su explicación inexplicable, apela además que desde 2015 se ha retrocedido en tales inversiones. Claro,  justo cuando surgió el riesgo de elevar a la Opinión Pública esta relación ilegítima entre empresas y políticos, “reacciona” tras 16 años de  mantener esta inconsistente cartera financiera, incoherente con  el discurso ideológico y los principios doctrinarios de esta fracción política.

No nos preguntemos por qué el dueño de Soquimich, Julio Ponce Lerou, yerno de Pinochet- repitamos eso- sigue bajo la burbuja de una protección política y tiene  carácter de intocable pese a todas las faltas cometidas. El caso cascadas ni le rozó.

El empresario- que se apropió de una empresa fiscal, reiteremos- está protegido por todo el sector político, incluido el ala izquierda. Algo que hoy no puede desmentir el Partido Socialista.

Tampoco presionemos para que el Servicio de Impuestos Internos persiga penalmente a las empresas que han hecho desvío ilegítimo de dinero a políticos.

Todo está muy claro.

Que pase el siguiente escándalo. Seguro que ya vendrá otro, no se desespere.

Susana Pozo Pizarro, es Periodista (UCh), Magíster en Información Económica. A nivel profesional ejerció en formatos de Televisión, Radio, Periódico y Revista. También se desempeñó en Comunicación Corporativa y culminó su carrera como Editora y Columnista del sector de Economía en Diario “El Mercurio” de Valparaíso. Hoy es columnista del Semanario “Tiempo” de La Serena y maneja este sitio para analizar la actualidad así como otros temas de interés. No estamos acercando a 1.800 seguidores en twitter y un número significativo que nos siguen a través del contacto directo y de correos. Nuestro interés es otorgar análisis independiente y acogemos co9mentariods que pueden observar enfoques distintos y opuestos al nuestro.

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