Crónica de Viaje: Massimo es uno de los Máximos

Susana Pozo

, General, Viajes

masimmo

(comparto con Uds. la continuidad de mi viaje por Sicilia)

 

Antonio, el taxista que me trasladó del aeropuerto hasta mi hotel en Palermo, tenia razón a medias: Massimo hace honor a su nombre, pero tiene competencia. En realidad se trata de una imponente sala dedicada al bel canto. Seguramente debe estar entre las más importantes. En Italia rivaliza con la Scala de Milán que figura entre las más prestigiadas, pero este país tambien cuenta con otros auditorios como el Teatro San Carlo de Nápoles y el Fenice de Venecia, ambos con gran prestigio

Por el mundo están distribuidas otras tantas salas que reúnen el mérito y las condiciones para situarse en los primeros lugares y seguramente se presentarán a los visitantes como las mejores para deleitarse con una ópera o un concierto.

Y el Massimo fue construido con el propósito de ser lo máximo y  de allí su nombre.

Valentina- mi guía en el recorrido- también tiene el convencimiento que el auditorio palermitano está entre los mejores.

“Las salas se miden por quienes cantan en ella y en Massimo se han presentado los mejores en su tiempo”, indica.

Agrega que otra característica importantísima de los mejores teatros es, por cierto, su acústica.

“Esa cualidad- afirma Valentina- está unida a la anterior. Ningún cantante de prestigio va a aceptar presentarse en un recinto que no le otorgue las mejores condiciones para exhibir en toda su magnitud el potencial de su voz. Y por eso, en el Massimo se han presentado los mejores”, concluye.

Cuenta que una de las exigencias que impuso el arquitecto Giambattista Basile para hacerse cargo del proyecto  fue precisamente estructurar toda la sala principal en caoba, madera que está considerada como la mejor conductora del sonido.

Asi, los dos elementos principales que destacan en el Massimo es la caoba y el marmol rosa, complementado con un decorado en terciopelo rojo. Todo lo anterior genera una unidad cromática elegante y fastuosa, muy apropiada para una sala de esta envergadura.

Pero el Massimo tiene otras peculiaridades que le convierten en único, como decía Antonio. Guarda secretos en su cúpula, en su sala de descanso y también formó parte de “El Padrino”, la famosa saga en su versión final.

La Cúpula

Constituye uno de sus elementos más peculiares en salas de esta categoría. La fecha en que se construyó, coincidió con las primeras creaciones pictóricas del Art Nouveau y el motivo de la cúpula es una flor diseñada en ese estilo en disposición de abrir sus pétalos.

Eso no sería tanta novedad si no fuera porque la estructura es móvil y mediante un dispositivo se abre para otorgar ventilación al recinto, con acomodaciones para 3.500 personas. En ese desplazamiento  que  es de gran envergadura se puede observar cómo esta flor va abriendo sus pétalos. Allí hay una combinación de funcionalidad y arte, de especial atractivo para quienes pueden presenciar el mecanismo a que da lugar. Desde el exterior, también una de sus principales características es esta enorme cúpula que representa un quiebre interesante en medio de la fachada neoclásica.

Sala de Descanso

El teatro Massimo demoró 22 años en ser concluido. Primero por las altas exigencias de su arquitecto y por lo mismo hubo interrupciones para reunir los recursos  y avanzar en su construcción con dependencias que se  distribuyen en 7.730 m2 y lo sitúan como uno de los con mayor extensión de Italia y Europa.

Así, la construcción que dijimos la inició el arquitecto Giambattista Basile, se inició en 1875 y la concluyó a su muerte  su hijo Ernesto  Basile en 1897.

El Siglo XIX  era una  época de  plena expresión machista y el arquitecto determinó disponer de una sala de descanso dedicada exclusivamente a los varones. No le bastó con eso, también aplicó una técnica acústica y emplazó en una estructura redonda una modalidad de sonido con eco, de tal forma que todas las conversaciones de los ilustres caballeros durante el descanso de las funciones no era posible que fuesen escuchadas por los más cercanos o el personal de servicio que les atendía. En efecto, fui invitada por Valentina a situarme en el centro de la sala y todo lo que expresé era repetido por un eco. En medio de la multitud de asistentes, por tanto, es imposible identificar algún “cotilleo” como lo define ella “y por tanto los secretos de los caballeros eran protegidos por la acústica de la sala”, agrega.

El Massimo y el “El Padrino”

Muchas personas-sin haber visitado Palermo- han logrado recorrer en cierta forma este Teatro que es orgullo de sus habitantes.

En efecto, la afamada sala fue escenario de las últimas escenas de “El Padrino III” y la secuencia no es menor ya que incluye la llegada de Al Pacino, su extendida familia incluido su grupo en la mafia, así como sus guardaespaldas para presenciar el debut de su hijo Anthony convertido en barítono..

Alli su hermana- rol que desempeña la actriz Talia Shire- concentra algunas escenas al envenenar a uno de los viejos mafiosos a quien envía  a su palco, algunos de los famosos pasteles sicilianos que van con el mortal ingrediente.

También en las escalinatas del Massimo, se registra el atentado que termina con la muerte de la  hija de Michael Corleone, papel que es interpretado por Sofía Coppola.

Previo a su muerte, el Massimo es escenario del reproche que ella hace a su padre por frustrar  su relación sentimental.

Y por las escalinatas del Teatro van los guardaespaldas intentando proteger a El Padrino III al descubrir la presencia de  una banda rival.

Pacino ocupó el palco principal para las escenas durante la representación operática. Esta dependencia cuenta con 27 asientos que por el valor de cada acomodación se venden por separado. Ese palco- me cuenta Valentina- debió ser ocupado por el Rey Víctor Manuel II en cuyo homenaje se construyó esta sala.

Sin embargo, cuando este soberano recorrió el Teatro recién construido dijo no ser merecedor de estar sentado allí y nunca concurrió al recinto, en el mayor desprecio que se puede hacer a este prestigioso Auditorio.. Imagino, se restó a que la sala llevara su nombre. Ese relato bastante inexplicable es el que guarda la historia del Massimo que  durante la temporada ofrece programas de  gran categoría en Opera, Ballet y Concierto.

Sus elencos, conscientes que no todos los palermitanos pueden acceder a la costosas presentaciones, representan algunas piezas en  las numerosas piazzas que  ésta, la  ciudad capital de Sicilia,  posee como toda urbe italiana.

Asimismo, adaptan presentaciones especiales de carácter didáctico y de entretención para los escolares  como un programa de extensión a la comunidad.

Eso me parece lo más valioso de este Teatro que quiere ser lo máximo: es fiel a la frase que se lee en su fachada: “El Arte renueva a los pueblos y en ello revela  la vida”. No hay registro de quien acuñó la frase, pero da cuenta del propósito de esta sala que un 16 de mayo de 1897 inauguró Enrico Caruso con la obra Falstaff de Giusseppe Verdi.

Por eso la piazza que  antecede a este Teatro lleva el nombre del gran compositor, cuya música  y la de otros grandes compositores seguirá deleitando al público del Massimo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Susana Pozo Pizarro, es Periodista (UCh), Magíster en Información Económica. Actualmente se desempeña como académica del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de la Serena. A nivel profesional ejerció en formatos de Televisión, Radio, Periódico y Revista. También se desempeñó en Comunicación Corporativa y culminó su carrera como Editora y Columnista del sector de Economía en Diario “El Mercurio” de Valparaíso. Hoy es columnista del Semanario “Tiempo” de La Serena.

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