El débil equilibrio para derrotar la Pandemia

Susana Pozo

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La Gran Fragilidad para Desconfinarnos

El corazón de la región más vunerable para contener el virus de la pandemia- la Metropolitana- vive uno sus momentos críticos al avanzar en su proceso de desconfinamiento 2 de sus comunas más populosas y hacinadas, como lo son Santiago y Estación Central. Ayer en su primer día de puesta en marcha del Paso 2 causó escándalo una multitud intentando ingresar a un mall chino, quebrantando todo el protocolo dispuesto en la mayor prevención sanitaria que se requiere en esta etapa.

Las escenas eran propias de una víspera navideña, o peor, y cabía preguntarse con reflexión por qué tantos ciudadanos que ya  vivieron la experiencia del paso de la muerte y el colapso hospitalario se exponía de tal manera en una pandemia que aún recorre el país.

No cabe otra respuesta que la pobreza porque sin la menor duda que ese público intentó abastecerse de productos que otrora revendía en el comercio informal en un intento de retomar su actividad. 

La estrechez económica con todos sus rostros ha sido y será el mayor obstáculo para superar esta crisis y es es el tema que abordamos en una columna publicada el pasado mes de julio en el Semanario “Tiempo”. El texto no ha perdido vigencia, de lo contrario no lo publicaría en estas páginas, y la indigencia de muchos chilenos será nuestro gran freno  cuando tras la devastación económica debamos recuperar el país. El débil equilibrio para continuar derrotando este patógeno es coyuntural y sólo cabe a quienes estamos en condiciones contribuir con los protocolos sanitarios, aun pese al cansancio y el agotamiento de tan prolongado ejercicio.

Les invito a leer esta columna sobre un causa sustancial para los tiempos que estamos demorando superar  esta crisis.

 

El Caballo de Troya del Coronavirus

Semanario “Tiempo”, Julio 10 2020

Los aqueos triunfaron en la Guerra contra los troyanos gracias al Caballo de Troya, una ingeniosa escultura de madera con soldados en su interior para abrir la amurallada ciudad, y sorprender al enemigo cuando celebraban una victoria anticipada y que finalmente significó una derrota.

Mítica figura la del Caballo de Troya. Ha trascendido el tiempo en referencia a inteligentes estrategias para enfrentar batallas. No sólo bélicas. Una crisis es una contienda donde cada enemigo se las ingenia para vencer. Al igual que los aqueos y su bella escultura del brioso animal que introdujeron como un regalo en Troya.

Como la encrucijada que vivimos frente a la pandemia cuando muchos se desgastan en identificar responsables en esta prolongada batalla que se libra  hoy.

Sin tener en cuenta que el coronavirus, tiene su propio caballo de Troya, que no es sino la pobreza y todo el secuencial de miseria que conlleva el vivir en condiciones menesterosas.

Donde no es posible el distanciamiento social y el escenario es extremadamente adverso para vencer a este enemigo viral.

Cuando aun sólo en ficción cinematográfica nos acercábamos a una catástrofe de la envergadura que hoy nos azota, en Chile ya construíamos la pobreza multidimensional asociada a factores educacionales, de salud, vivienda y alimentación.

Y claro, eso es realidad y no las simples y frías cifras con que se ha identificado el grupo socioeconómico que carece de los recursos para subsistir.

Allí, donde la habitación es precaria, la alimentación es escasa, los parámetros de salud son adversos y la educación en tales condiciones es limitada porque carece de herramientas fundamentales, el virus hace su fiesta.

¿Cuándo aprenderemos que Chile no podrá dar el gran salto al desarrollo si persisten esas abismales diferencias entre estratificados grupos socioeconómicos, que impiden hoy una lucha en conjunto contra este enemigo común que nos trajo la pandemia?

Pero nuestra pobreza no es sólo aquella que asola a sectores donde escasea el dinero.

Esta crisis también nos enrostra nuestra precariedad en solidaridad, con muchos incapaces de contribuir desde su suficiencia para hacer cuarentena. Así, las fiestas arden en barrios acomodados y también en otros modestos, como un ejemplo de nuestra inhabilidad en objetivos conjuntos. Perdimos esa capacidad porque no somos igualitarios.

Muchas empresas esforzándose en evadir la cuarentena y múltiples individuos intentado apostar que no serán sorprendidos quebrantando las disposiciones.

Son los mismos que incluso protestarán porque las cifras no ceden. Y buscarán razones y culpables en otros, no en ellos mismos.

Al coronavirus, todo Chile le construyó su Caballo de Troya. Lo fue elaborando minuciosamente, cuando los pobres pasaron a ser cifras, la solidaridad y el conjunto país se extravió, la educación se apequeñó y los valores para protegernos entre todos  vagan sin encontrar su rumbo.

Susana Pozo Pizarro, es Periodista (UCh), Magíster en Información Económica. A nivel profesional ejerció en formatos de Televisión, Radio, Periódico y Revista. También se desempeñó en Comunicación Corporativa y culminó su carrera como Editora y Columnista del sector de Economía en Diario “El Mercurio” de Valparaíso. A nivel académico ocupó cargos en la Universidad de La Serena como académica, Directora de la Escuela de Periodismo y vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y Administrativas. En 2008 recibe el Premio “Elena Caffarena” que otorga el Gobierno para reconocer a mujeres destacadas en su ámbito profesional. Hoy es columnista del Semanario “Tiempo” de La Serena y maneja este sitio para analizar la actualidad así como otros temas de interés. Nos estamos acercando a 1.800 seguidores en twitter y un número significativo que nos siguen a través del contacto directo y de correos. Nuestro interés es otorgar análisis independiente y acogemos comentarios que pueden observar enfoques distintos y opuestos al nuestro.

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