Aparecen primeras reacciones por Fallo en La Haya

Surgen las complicaciones para Evo Morales tras el demoledor dictamen

 

evoA una semana de la contundente derrota en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el Presidente de Bolivia, Evo Morales, ha comenzado a recibir el impacto de tal decisión en lo que se estima le ha dejado en difícil posición en su política interna.

Ayer domingo la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia invitó públicamente al mandatario a dar vuelta la hoja en su demanda marítima y de forma particular su aspiración de llegar al mar con soberanía por territorio chileno.

La organización- la más poderosa del sector productivo altiplánico- conminó al gobernante a proponer una política de puertos para no depender de la infraestructura chilena.

La petición empresarial es una de las primeras señales en el impacto que tendrá para Morales el adverso fallo para sus pretensiones de continuar gobernando el país vecino ya en un cuarto periodo.

Concluido el episodio internacional- tras los 5 años en que se mantuvo el proceso en La Haya- deja al mandatario en la peor posición, a un año de iniciarse la campaña para un nuevo periodo presidencial que comienza el 2020. Ya había perdido el referéndum que le impedía llegar por cuarta vez al Palacio Quemado pero logró que el Tribunal Constitucional emitiera un pronunciamiento de re-elegibilidad ¡sin límites! y por cierto que si le hubiese ido bien en la Corte Internacional tales aspiraciones tendrían más posibilidades a pesar de la pérdida de popularidad que en estos últimos años tiene el gobernante a nivel interno.

Lo último explica la maquinaria política del Presidente sustentada en la recuperación del acceso al mar y hoy, despojado por el CIJ de tal pretensión, queda con las manos vacías para aglutinar la decisión de voto a su favor.

Una señal de su desgaste es la reciente inauguración, no hace 2 meses, del nuevo Palacio de Gobierno llamado irónicamente “La Casa del Pueblo”,  un edificio de 28 pisos en medio del casco histórico de La Paz, que irrumpe en el perfil de esa ciudad y que los opositores lo han considerado una bofetada a la pobreza que rodea a la moderna torre.

Si bien los descargos del Gobierno ha sido el que el nuevo Palacio- que ya reemplaza al Quemado- aglutina ministerios esparcidos que ocupaban edificios de arriendo, hay una amplia ala presidencial,  algunos la cuantifican en 1.000 metros cuadrados, con jacuzzi, sauna, piscina y ascensor exclusivo para el Presidente, un lujo que sus detractores señalan bien pudo usarse en la construcción de hospitales para los sectores de menores recursos.

Y ya el sábado recién pasado nada menos que el vocero de la causa boliviana ante La Haya, el ex presidente Carlos Mesa, ha hecho el anuncio de presentarse en enero próximo a las Primarias que definirán a los postulantes a regir a la nación altiplánica a partir del 2020. Sus posibilidades se abren en tanto la derrota internacional de Morales merma su ya desgastada popularidad.

Pero la figura de Morales es la que menos nos preocupa. El actual Gobierno y los ex mandatarios chilenos Frei y Lagos, así como ex canciller Heraldo Muñoz y el actual, Roberto Ampuero, han coincidido en doblar transitoriamente la hoja  con Bolivia, tal vez a la espera que la vecina nación defina su futuro político y asimile la necesidad de recuperar sus relaciones con Chile con perspectivas de futuro.

Pero no obstante todo el relato que hemos sintetizado en este texto sobre las primeras reacciones pos fallo que caen sobre el gobernante, en nuestra columna publicada el día 5 en el Semanario “Tiempo” sobre el veredicto de la Haya postulamos que lamentablemente el gran perdedor no es Morales, sino el pueblo boliviano arrastrado a un aventura a la que el tribunal no le identificó ningún sustento jurídico.

Lamentamos también el tiempo perdido de Chile y Bolivia para avanzar en programas colaboracionistas para ambas naciones en momentos que América Latina configura una gran interrogante sobre su futuro económico y político.

Les invito a leer esa columna

El Real Perdedor

Semanario “Tiempo” 05/10/2018

 

bolivianosEl sorprendente fallo otorgado por la Corte Internacional de La Haya (CIJ) no lo soñó Chile ni en su mejor fantasía ni Bolivia en su peor pesadilla.  Todos  nos equivocamos en nuestras anticipaciones sobre este dictamen transversalizado en estos últimos meses por el derroche de optimismo del Presidente Evo Morales y la clásica parsimonia chilena  acicateada por los decepcionantes resultados en litigios con países vecinos.

La  contundente sentencia que acogió todas las argumentaciones jurídicas planteadas por Chile y que desestimó las enunciadas por Bolivia representa un sólido respaldo a nivel internacional para la tesis sustentada por nuestro país sobre su soberanía marítima. Con su veredicto, la Corte derrumbó la sistemática desacreditación que ante organismos mundiales ha planteado el gobernante boliviano durante los  12 extensos años de su mandato, periodo en el cual ha culpado a Chile de todas las carencias que padece su pueblo.

Tras la resolución, de maciza argumentación jurídica, la opinión pública ha hecho escarnio del Presidente Morales a quien apunta como el gran perdedor pero nada se reflexiona sobre quien en rigor es el verdadero derrotado, porque en esa posición se sitúa lamentablemente el pueblo boliviano.

La ciudadanía altiplánica fue arrastrada por Morales a la aventura de demandar en La Haya sus pretensiones de soberanía marítima, a pesar que sus exportaciones cuentan con privilegiadas condiciones arancelarias en puertos chilenos.

En efecto, Bolivia dispone además de corredores de excepcionales tarifas hacia ambos océanos gracias a accesos otorgados por Chile, Perú y Argentina.

El mandatario altiplánico hizo de su premisa un mantra- una suerte de pensamiento circular- que de forma irresponsable transmitió a su pueblo al que convenció que su desarrollo descansa exclusivamente en la ruptura de su mediterraneidad para explicar el estancamiento económico a que está sometido el vecino país.

Lo que ha  sido una estrategia comunicacional y política de Evo Morales para sustentar el acceso al cuarto periodo en el poder,  es una tragedia para los bolivianos que han depositado sus metas, sus ilusiones, sus aspiraciones y sus esperanzas en un mar que sí está a su disposición pero que por contradicción sienten que les fue arrebatado y que ahora un Tribunal Internacional les ha denegado.

La obsesión de Evo Morales vinculada más a sus intereses políticos que al bienestar de su pueblo ha significado un lamentable desgaste por este litigio que le fue adverso y que bien pudo emplearlo en impulsar el desarrollo de su país.

El mandatario es un ejemplo de  populismo y de cómo estas irresponsables prácticas para satisfacer ambiciones personales y aferrarse al poder llevan a los países  a ilusorias aventuras donde  quienes más pierden son los pobres de esas naciones.

El pueblo boliviano, el verdadero perdedor y Evo Morales el gran motor de tal derrota.

 

 

 

 

Susana Pozo Pizarro, es Periodista (UCh), Magíster en Información Económica. A nivel profesional ejerció en formatos de Televisión, Radio, Periódico y Revista. También se desempeñó en Comunicación Corporativa y culminó su carrera como Editora y Columnista del sector de Economía en Diario “El Mercurio” de Valparaíso. Hoy es columnista del Semanario “Tiempo” de La Serena y maneja este sitio para analizar la actualidad así como otros temas de interés. No estamos acercando a 1.800 seguidores en twitter y un número significativo que nos siguen a través del contacto directo y de correos. Nuestro interés es otorgar análisis independiente y acogemos co9mentariods que pueden observar enfoques distintos y opuestos al nuestro.

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