Desfile, Transparencia, Equidad
El presidente de la CPC ha afirmado que previo a elecciones, los políticos desfilan ante los empresarios solicitando dádivas para financiar campañas.
A ningún ciudadano le habrá gustado escuchar tal afirmación, ya que sitúa las elecciones de cargos en una suerte de Teletón que recoge aportes.
No, estoy siendo injusta con esa maratón televisiva, porque el objetivo de ésta es reunir dinero para financiar un programa que como Estado no abordamos.
El desfile de algunos políticos ante escritorios empresariales, como lo ha afirmado Andrés Santa Cruz, tiene un carácter espurio si no se encauza por los flujos establecidos por la ley que el mismo Parlamento legitimó.
Añadamos otro calificativo: comprometedor, porque resta toda la independencia que se supone deben tener nuestros legisladores para proponer, tramitar, votar, legislar algunas iniciativas en beneficio del país. Y tampoco otorga libertad para controlar abusos, denunciarlos, investigarlos y corregirlos.
Deja a los parlamentarios, o quien haya sido elegido por voto ciudadano en cualquier cargo, en cuestionamiento sobre la autonomía para ejecutar su tarea, compromiso establecido constitucionalmente.
Resta competencia a su habilitación para ejercer la autoridad confiada por la ciudadanía.
¿Con qué independencia actúan frente a tantas actividades en que son tocados los intereses ciudadanos versus los empresariales?
La afirmación del líder de la CPC ratifica lo que señalé hace un par de columnas sobre el ciudadano huérfano, porque pareciera que por sobre los intereses de todos los chilenos se superponen los de los parlamentarios y los de los empresarios.
Nunca es posible extender un platillo para conseguir un óbolo y luego no tener que devolver la mano, si estamos enfrentados a tal situación. Ello configura una simbiosis de intereses entre parlamentarios y empresarios que participan de tal práctica.
Ha habido ya señales de estos enlaces de dineros empresariales derivados a parlamentarios al margen de la ley que regula el financiamiento de los partidos.
En ese contexto se situó la investigación que recayó en la diputada Isasi y/o su secretario sobre aportes espurios provenientes de una pesquera.
En la discusión de la Ley Pesca, en anterior proyecto, hubo parlamentarios que debieron inhabilitarse y no lo hicieron.
Se habla de concentrar los fondos de campaña en recursos públicos.
Exijamos entonces que sean campañas discretas, acordes con nuestra condición de país con múltiples necesidades sociales más importantes. ¿Para qué invertir recursos y atosigarnos con palomitas, promesas, slogans, franjas, sonrisas, besos de guaguas, paseos por la feria, banderas, puerta a puerta, si después nos enfrentamos a este desilusionante escenario?
Si, aquí, una vez más, está siendo conculcada la equidad, particularmente la de los más pobres, que nunca, a este paso, lograrán alcanzarla.
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