Fueron varias las razones por las cuales nos inclinamos a elegir ver esta comedia, a pesar de la intuición que no era una gran película. Desafortunadamente no nos equivocamos porque es mucho menos que una gran cinta.
Pero le expongo las razones por si también alguna de éstas, le motiva a ir a la cadena de las cabritas crujientes y de celulares que no se apagan y tragarse este comedión titulado en español “Juntos pero no tanto” (“And so it goes” en inglés)
Primero por el “gancho” de la pareja protagónica- Michael Douglas y Diane Keaton- dos actores que siempre vale la pena verlos en sus interpretaciones.
El, ya muy maduro, y cada vez más parecido con su padre, Kirk Douglas, un actorazo de otras décadas. A Michael, su retoño, le recordamos en “Wall Street”, cinta que le hizo adjudicarse uno de sus Oscar.
A nivel masivo, también protagonizó una seguidilla de producciones que le vincularon con una imagen de supermacho. En esa línea, mencionamos “Acoso” con Demi Moore; “Bajos Instintos”, junto a Sharon Stone y “Atracción Fatal” junto a una ruda Glenn Close.
Después dijo estar contaminado por estos relatos y se sometió a una terapia para combatir la adicción sexual que dio como excusa para una seguidilla de infidelidades. (ja,ja, las anécdotas de las frivolidades del mundo cinematográfico y también la frescuras del machismo darían para un libro y disfrutarlo en vacaciones)
Todos estos filmes tienen un denominador común: Douglas es virtualmente acosado por estas mujeres tan atractivas ante quienes se resiste (el cine es ficción) y desata en ellas lo más truculento de sus maldades y perversidades, ante la gran afrenta recibida.
“Acoso” en su época levantó polémica por presentar a una mujer acosadora del débil sexo machista. Era una provocación y una novedad. Hoy es ficción pero también realidad de mujeres jóvenes persiguiendo a los madurones y apostando a después a asistirles en plena etapa otoñal.
Pero este actor ya no está para jugar a esos roles y en esta película que comentamos interpreta a un longevo arisco, desagradable, odioso y amargado: todo eso junto. Sumemos que es un viudo no inconsolable. Se adivina que echa de menos las camisas planchadas por una mujer que seguramente jugó el rol de geisha.
Ya volveremos sobre este tema, porque antes contextualizaremos la atractiva, simpática y ya sexagenaria Diane Keaton.
En lo actoral está a la altura de Douglas. Fue la musa de Woody Allen a quien he vetado de mis comentarios por la denuncia existente a nivel familiar.
Por lo tanto, recordaremos su actuación en la saga “El Padrino” como la esposa del más virulento Padrino, Michael Corleone, interpretado por Al Pacino.
También trabajó junto al simpático Steve Martin en “El Padre de la Novia”.
Y como no mencionar “Algo tiene que ceder”, junto a Jack Nicholson, una cinta con muchas similitudes temáticas a la que hoy comentamos. En esa cinta, la Keaton es más que malvada porque arrebata al vejete de las garras de su propia hija, quien termina agradeciéndolo.
Keaton exhibe una maratónica filmografía. También muestra en su rostro el indeclinable paso de los años, pero un cuerpo espectacular para una mujer que se acerca a los 70.
Siempre vale la pena seguir a esta actriz, nunca defraudará, aun cuando ya la encasillaron en la madurita aun atractiva que persigue varones gruñones que intentan dar vuelta la página en materia sentimental.
Una segunda razón para ir a la cadena cinematográfica promotora de gringolandia, fue el director de esta producción, Rob Reiner, quien dirigió a Billy Cristal y Meg Ryan en una de las comedias de culto: “Cuando Harry conoció a Sally” y quisimos apostar que algo de esa destreza estaría presente en este “Junto pero no Tantos”: No, Reiner ratificó aquel adagio que señala que nunca segundas oportunidades son mejores.
Y por último, como vivo en La Serena, ni siquiera este comedión algo simpaticón forma parte de la siempre desilusionante cartelera de la cadena cinematográfica serenense que durante estas últimas semanas ha estado más que nunca plagada de efectos especiales, acción, acción y acción.
Aprovechamos entonces una estadía en Santiago, donde es posible acceder a una cartelera más diversificada, para público heterogéneo.
Vamos a la cinta:
Si hay un ritmo consistente es la abundancia de lugares comunes en la temática. El arisco y amargado que es posible encontrar en la ya mencionada “Alguien tiene que Ceder” y en “Mejor Imposible”, ambas actuadas por Jack Nicholson y en la primera también la acosadora discreta es la Keaton. También hay coincidencias con la excepcional y mejor recordada “El Gran Torino”, que actúa y dirige Clint Eastwood.
Nicholson, Eastwood y Douglas dan férrea lucha del solitario independiente que se resiste a la a aveces hastiante y hacinante convivencia de pareja.
Pero los espectadores sabemos en qué va a terminar esa lucha: en morir en ese intento por la independencia y la autonomía.
¿Cómo enfrentarse con esta comedia a Nicholson e Eastwood sin que Douglas salga derrotado? Imposible. Los dos primeros actuaron en esas grandes películas mencionadas, también instrumentalizando la taquillera fórmula del viejo cascarrabias a quien vence el amor. Pero este “Juntos pero no tanto” no alcanza el tono mayor, se queda en un ritmo más lento.
Ello no obsta que tanto Douglas como la Keaton, una vez más despliegan su gran capacidad histriónica para poder elevar esta comedia que parece no convencer hoy, en medio de la parafernalia de cintas con efectos especiales y las de acción que ya comenté.
Nos sorprendió el potencial de cantante de la Keaton, aun cuando esta cualidad forma parte de su trayectoria. Muy apropiada en su rol de cantante en bares íntimos y lo lució en un muy bien seleccionado repertorio de blues y estándares que hacen amigable a esta cinta cuando parece decaer a su tono mínimo.
“Juntos pero no Tanto” huele a naftalina, a pesar que repone en la mesa la siempre atractiva fórmula del amor que llega en la madurez de la vida. Le hará bien a quienes van en dirección a la sesentena y más.
Desde esa perspectiva, esta película de Reiner representa un aire de esperanza para los adultos que piensan que su tiempo ya pasó en materia del afecto en pareja.
Sus otros lugares comunes son los clásicos niños que inocentemente o ni tanto que operan como celestinos.
En síntesis, aunque no le llega ni a los talones a “Cuando Harry conoció a Sally”, este filme es recomendable, entonces, para los adultos de tercera edad, que dudan aventurarse en el amor que podría rejuvenecerlos más que un experto bisturí o un centro termal.
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