El permanente politiqueo

Las Preocupaciones de cada día de los Políticos

 

 

 

 

 

 

 

politiqueríaPara mi sorpresa el concepto del politiqueo está reconocido en los diccionarios. Así está de entronizada esta mal práctica.

Para el politiqueo, el Diccionario de la Real Academia Española ofrece tres acepciones: intervención o brujuleo en política; tratamiento de la política con superficialidad o ligereza y hacer política de intrigas y bajezas.
¿Algunos de estos significados le hace sentido con los escenarios actuales en que se desenvuelve la política del país?
Me hace consonancia particularmente el segundo, que se refiere a la banalidad con que se asume la política.
De otra forma no se explica que la clase política hoy esté enfrascada mayoritariamente en luchas internas de partidos o de alianzas para configurar las cuotas de representatividad que cada uno de estos conglomerados tendrá en las próximas elecciones municipales que serán recién en ¡octubre de 2016!

Otros se proyectan aun más: desde que asumió la actual gobernante ya  se candidatean para las presidenciales del 2018 y están en una permanente ambición para acceder al poder.

Eso, mientras en la ciudadanía son otras las situaciones que le agobian y que requieren de que quienes cuentan con su representatividad las asuman y aporten soluciones radicales.
Desde la cotidianeidad hay temas sociales a los cuales majaderamente nos hemos referido- Salud, Seguridad, entre otros tantos- que no son prioridad en políticos focalizados en el reparto de candidatos por colores ideológicos.
En la columna publicada el pasado fin de semana en el Semanario “Tiempo” nos referimos a esta ya endémica disonancia entre la calle y clase política.
Entre todos los problemas abordados en ese artículo, mencionamos la Salud. como un sector especialmente sensible para todos y particularmente para los chilenos de menos recursos.
La propia ministra del ramo, Carmen Castillo, admitió la semana pasada que la deuda hospitalaria asciende a $ 246 mil millones y al ser interpelada reconoció igualmente que las listas Auge registran 20.000 pacientes en  espera de atención.

En consultas médicas e intervenciones no Auge, la cifra  se  eleva al millón y medio de pacientes, aunque el Minsal asegura que  se resolvió por la  vía “administrativa” el 42% de la demanda pero que la cuantía prevalece como consecuencia de nuevos entrantes al sistema.

Pero el 42% de  resolución “administrativa” no debe ser presentado como un “logro”, en tanto responde a enfermos que terminaron por endeudarse y atenderse en el sector privado y habrá también una cifra “negra” de quienes fallecieron esperando.

Por el contrario, esa elevada tasa de resolución administrativa da cuenta de una incapacidad para resolver las demandas de atención.

Un medio de comunicación nacional, obtuvo bajo la Ley de Transparencia, que el Ministerio de Salud le aportase información sobre los tiempos de espera que deben enfrentar los enfermos.
Porque una cosa es estar en lista de espera y otra es la velocidad de atención que se brinda al usuario.
Según los antecedentes, los tiempos de espera son de 273 días, casi 9 meses, estimó el matutino para acceder a un ¡oncólogo!, es decir, cuando el “paciente” ya ha avanzado dramáticamente en la evolución de una enfermedad catastrófica y letal.
Y no dude que si reside en alguna región del país, Ud. es ciudadano de segunda, tercera o cuarta clase porque en ese  caso los tiempos de espera son escandalosos.
La misma información da cuenta de algunos ejemplos:  en la Araucanía se debe aguardar 6 años para recién ser examinado por un cirujano de tórax; en El Maule, después de 5 años que han transcurrido desde el ingreso al sistema, le atenderá un ¡geriatra¡, es decir,  algunos pacientes ya no requerirán de sus servicios.
La tragedia y pobreza franciscana en regiones sigue: en Aysén son 532 días para un obstetra: ¡ya habrá nacido la guagua, no quiso esperar más! En Valparaíso, un neonatólogo revisará a su paciente recién nacido cuando ya hayan transcurrido ¡3 años!,: la guagua estará “viejita” para un neonatólogo.
Es decir, estas listas de esperas no sólo son trágicas, sino fuera de toda lógica, impropias.
En esta misma línea, para las Isapres ha resultado un buen negociado el llamado Ges (Fondo de Garantías Explícitas en Salud), vinculado al Auge, porque las barreras de acceso a la atención terminan por desincentivar su uso.
Las isapres no tienen ninguna obligación de difundir adecuadamente este programa y muchos usuarios no lo usan porque ignoran su alcance, aun cuando todos cancelan una prima de seguro por tal beneficio.
El año pasado, el promedio en alza de esa prima en el sistema de Isapres fue del 33%, con algunas isapres que aplicaron un reajuste  de hasta un 90%.

Una segunda demanda que abordamos en la columna del Semanario “Tiempo” ha sido el abandono que sistematicamente han hecho los sucesivos Gobiernos del desarrollo científico.

Los investigadores salieron a la calle y llegaron hasta La Moneda para entregar una carta titulada “Nuestros Gobernantes escogieron la Ignorancia”.
En efecto, el país apenas destina el 0,34% de su PIB al desarrollo de la Ciencia y y la Tecnología. Somos entre las naciones  OCDE con menos tasa de inversión científica.

A nivel internacional, según cifras del Banco Mundial, estamos apenas por sobre Colombia (0,17%) y muy por debajo de países que registran más apremios económicos que el nuestro.
El 0,34% del PIb en Ciencias ha permanecido inamovible en los últimos 10 años, y la  incapacidad para lograr avanzar ha llevado en los últimos 4 años a la renuncia de los 3 últimos Presidentes de Conicyt.

Igualmente baja es la tasa en formación de investigadores porque las exiguas asignaciones presupuestarias generan un circulo perverso que deriva en pocos investigadores y escasas plazas de empleo.
Tal vez lo único que se eleve es la exportación de capital humano formado para la Ciencia y el Desarrollo.
Chile adolece de muchas inculturas, también padece de la incultura por la Ciencia.
De otra forma no se explica la danza de millones que el sector privado brinda a la clase política para comprometerles en sus intereses y los escasísimos aportes que hacen para  desarrollar la Ciencia.
El Desarrollo se construye entre todos y el sector privado no debe estar ausente en la generación de Ciencia e Investigadores, cuyo trabajo se traducirá en su propio beneficio; en  Innovación en la transferencia de Investigación Aplicada.

Les invito a leer la columna publicada en el Semanario “Tiempo” donde esbozo- por cuestión de espacio- nuestras debilidades y cómo el ciudadano se relaciona con la clase política a través de presiones que a nadie favorece para poder avanzar en sus preocupaciones más cotidianas.

Por la Razón o la Fuerza

 

 

 

 

movilizacionEsta controversial frase- lema del escudo nacional- ha tenido varios intentos de ser modificada.

Se considera belicosa. Evo Morales la ha instrumentalizado 2 veces, para mostrarnos como una nación agresiva, aunque sea él quien llevó su petición a una demanda, quiere conversar con condición impuesta y usa un lenguaje provocador.

Preocupa sí que esta desafiante expresión- Por la Razón o la Fuerza- esté prendiendo en los chilenos como estrategia  para  resolver  demandas insatisfechas.

Eso como consecuencia de la inexplicable política del Gobierno para extender innecesariamente peticiones  ciudadanas, sin resolverlas y ceder finalmente cuando ya está muy presionado con las movilizaciones.

La Moneda ha generado ollas en ebullición que representan costos para el país, para el Gobierno mismo y para la ciudadanía, cuya  mayoría aspira  convivir en un clima de tranquilidad.

Ejemplos hay muchos. 2 meses sin clases estuvieron los escolares más modestos, generándose una serie de costos asociados para luego terminar cediendo a las demandas    docentes.

Una ruta similar siguió  la movilización del Registro Civil y eso lo pagaron miles de chilenos  y extranjeros indocumentados y con sus derechos conculcados.

Patrón similar muestra la proliferación de la delincuencia sin que se observe un plan robusto y coordinado entre organismos de seguridad para enfrentar tal flagelo.

El costo ha sido un creciente número de víctimas, un expansivo clima de vulnerabilidad, un deterioro de la imagen del país a ojos extranjeros y un inquietante aumento de ciudadanos tomando la justicia en sus manos. Ellos han apelado también al “Por la Razón o la Fuerza”.

La violencia en la Araucanía tampoco encuentra reacción del Ejecutivo para controlar un ambiente de enfrentamiento ya de larga data. En esa zona, no hay esfuerzos políticos para llevar a su población hacia una coexistencia pacífica.

En la IV Región, médicos y comunidad también resolvieron aplicar el lema del emblema nacional y se han manifestado ante la nueva postergación del Centro de Diagnóstico y Tratamiento, CDT, que  representa un paliativo a múltiples precariedades sanitarias.

La renuncia de los facultativos y la suspensión de prestaciones en el Hospital de La Serena ha sido la moneda de cambio con el consecuente daño para los pacientes más modestos para que- o por la razón o por la fuerza- se asigne el presupuesto para este vital proyecto.

Ahora se  manifiesta la rebelión de los científicos, gatillada por la renuncia del Presidente de Conicyt.

Es el tercer directivo que baja los brazos ante tanto abandono de los Gobiernos que no asumen en serio el desarrollo de la Ciencia y la Tecnología.

Pero, la Razón o la Fuerza ¿será  la fórmula adecuada de entendimiento interno?

Claramente no, y es una lección aun no asimilada por el Gobierno frente al chileno que aprendió que más vale la fuerza que la razón.

 

 

Susana Pozo Pizarro, es Periodista (UCh), Magíster en Información Económica. A nivel profesional ejerció en formatos de Televisión, Radio, Periódico y Revista. También se desempeñó en Comunicación Corporativa y culminó su carrera como Editora y Columnista del sector de Economía en Diario “El Mercurio” de Valparaíso. A nivel académico ocupó cargos en la Universidad de La Serena como académica, Directora de la Escuela de Periodismo y vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y Administrativas. En 2008 recibe el Premio “Elena Caffarena” que otorga el Gobierno para reconocer a mujeres destacadas en su ámbito profesional. Hoy es columnista del Semanario “Tiempo” de La Serena y maneja este sitio para analizar la actualidad así como otros temas de interés. Nos estamos acercando a 1.800 seguidores en twitter y un número significativo que nos siguen a través del contacto directo y de correos. Nuestro interés es otorgar análisis independiente y acogemos comentarios que pueden observar enfoques distintos y opuestos al nuestro.

Susana Pozo – who has written posts on Agenda Alternativa.


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