No recordamos un inicio del Año tan intenso como el que hemos experimentado en la primera semana de 2026. Con el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa presos en un Centro de Detenidos en Brooklyn, Estados Unidos.
El mundo está dividido por este suceso, con una Venezuela cuyo futuro hoy desconocemos porque hay demasiado por recuperar y resolver. Cuando concluya el año, el ahora exgobernante de la Nación caribeña sometido a proceso judicial en Estados Unidos será citado como uno de los acontecimientos más relevantes de este agitado 2026.
Será además con seguridad un hecho que cruzará estos 12 meses y posiblemente con situaciones aun irresolutas derivadas de la caída del hombre fuerte de Venezuela.
Por lo mismo, observo como una interrogante más, que el Operativo fuese denominado “Resolución Absoluta”. Para ser realista, claramente la captura de Maduro no ha dado término a la Era Chavista, con su díscolo sucesor los últimos 12 años a la cabeza.
Tal calificación- por ironía-nada tiene de resolución absoluta, y sólo abre preguntas, dudas, incertidumbres frente al acontecimiento concreto: Trump sacó a Maduro de Venezuela para procesarlo como dictador narcoterrorista.
Tras el hecho se ha vertido una avalancha de teorías, explicaciones, contexto, festejos, lamentaciones y condena desde países que viven de la bonanza democrática pero reprueban que no se respete a quien por más de una década avasalló a su propio país. Y ya se están olvidando que Maduro usurpó el Poder en las elecciones de Julio, ocultó las actas, oprimió a quienes se manifestaron, hubo uno (solo eso sabemos) que falleció en prisión y ante la amenaza de Trump liberó después de 6 meses a quienes se atrevieron a movilizarse.
Lo trascendente tras este episodio es que queda un país empobrecido, dividido políticamente, con su estructura democrática destruida y esa realidad es de mayor importancia que la vasta vocería de lideres de la Izquierda que tal vez nunca hicieron un esfuerzo para modificar el drama que vivía el pueblo venezolano.
Por eso, es pertinente recordar el Informe suscrito en 2022 por la entonces Alta Comisionada en Derechos Humanos de Naciones Unidas, nada menos que Michelle Bachelet.
Hago el paréntesis apartándome del hecho actual ya que en los siguientes días seguiremos escuchando al mundo de la Izquierda hacer un coro para afirmar el atropello democrático en Derechos Humanos que ha participado Donald Trump al secuestrar a Maduro y a las voces del Chavismo en el país reclamar la liberación de su líder.
El texto de Bachelet relata en algunos de sus párrafos múltiples “incidentes” (nótese la suavidad del término) de “restricciones al espacio cívico y democrático de Venezuela, incluida la criminalización, las amenazas y la estigmatización de activistas de la sociedad civil, medios de comunicación independientes y sindicalistas”.
El documento se refiere además a detenciones arbitrarias extendidas y sin proceso, torturas, aumento de la violencia y criminalidad, desplazamiento de población y deja testimonio de la dificultad para conseguir la colaboración de las instancias en la preparación del Informe.
Esta es una Declaración formal de un organismo internacional de lo que ocurría en el país caribeño. ´
El de Bachelet es un téngase presente para la reflexión de quienes apelarán en favor de Maduro.
Retornando a la ruta que traza su captura, el proceso que entablará un Juez de Nueva York desclasificará una denuncia contra Maduro citándolo como “un Gobierno corrupto e ilegítimo” y habrá cargos criminales por conspiración narcoterrorista, importación de cocaína, posesión de armas y dispositivos destructivos con Estados Unidos. También se analiza acusarle de haber amparado el desplazamiento de bandas terroristas hacia ese país entre las que cita el Tren de Aragua, a la vez que se denuncia a Maduro como líder del Cartel de Los Soles.
La del juicio a Maduro es una arista muy acotada de una profunda crisis generalizada en Venezuela.
Lo más complejo se concentra en un retroceso masivo en el país más rico del continente. La pérdida de libertades hay que remontarla a 1999, cuando fue elegido Hugo Chávez como Presidente, es decir, una trayectoria que demoró apenas 27 años en el desplome de un país a manos de 2 dictadores que prometieron mayor prosperidad e Igualdad.
Recuperar a Venezuela será complejo, lento y con una multifactoriedad de circunstancias, intervinientes que jugarán diversos roles para avanzar hacia un Estado democrático, libre y Próspero.
Dos personajes clave, Trump y Delcy Rodríguez, esta última que según el mandatario norteamericano derivará de la vicepresidencia y una de las cercanas a Maduro a ser encargada interina de este Protectorado que pretende establecer, entre cuyos objetivo está reclamar las empresas estadounidenses expropiadas. Eso es cuestionable y hay que precisarlo.
Trump habla de “una transición, segura, fiable, y sensata” y que nadie “tome el poder” en ese periodo.
Y oh sorpresa, ha sido la más madurista, Delcy Rodríguez, la persona con que el Gobierno norteamericano desarrollará esta “supervisión”.
Segundo asombro, la “administradora” haciendo oídos sordos, flanqueada por el gabinete del régimen declaró su incondicionalidad a Maduro como Líder Supremo. Estaba acompañada de las cabezas de todos los poderes: Judicial, Legislativo, Defensa.
Pero todo esto puede ser una puesta en escena porque en el caos que reina entre chavistas, hay razones para entender que la seguridad con que actuó el escuadrón de ataque para capturar a Maduro, no pudo ser posible sin “ayudistas” internos.
¿Y cuál mejor informado que Delcy Rodríguez? ¿Por qué designar a una madurista cuando hay que recomponer el país? ¿Qué confianza otorga?¿Por qué Marco Rubio, el Secretario de Estado de EE.UU. da versiones de una Delcy Rodríguez entregada a las imposiciones norteamericanas y ella se atreve a contradecir al propio Trump? ¿Por qué no están considerados Corina Machado ni el Presidente electo?
Por lo tanto demasiadas interrogantes y qué duda cabe que a esta “resolución Absoluta” le resta mucho para ser absoluta. Este es un suceso en pleno desarrollo. Sólo esperar por Venezuela y el continente que los siguientes capítulos lleven a buen término.
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En Chile sigue operando la pequeñez política, particularmente en el Gobierno que continúa colocando cepos para no dejar gobernar a la futura Administración. Los Partidos Políticos en cambio el verano deberán dedicarlo a rearmarse tras los resultados electorales porque cambia el Poder en La Moneda.
La Izquierda, tras consecutivas derrotas, tendrá que resolver si habrá escisión entre sus tendencias más radicales y aquéllas que convergen hacia un centro que durante el Gobierno actual terminaron por abandonar, con muy malos resultados.
La Derecha y las fracciones que apoyaron al mandatario electo en el balotaje deberán definir su camino, en una decisión primaria sobre formar parte de la nueva Administración o actuar como fuerzas externas flexibles, dialogantes o intransigentes a las propuestas del Ejecutivo, particularmente a los cambios que el nuevo Ejecutivo deberá hacer presente a contar de marzo para poner en marcha el Gobierno de emergencia que comprometió durante su campaña.
En eso ha estado trabajando el equipo más cercano a J.A. Kast, una tarea que con seguridad está siendo compleja porque ha debido hacerse cargo de los múltiples anuncios del Gobierno de Boric que van encaminados a dificultar la instalación del futuro Gobierno.
No sólo ha sido el actual Ejecutivo a quien le interesa instalar cepos al cometido de su sucesor. El Partido Comunista hace lo suyo y se ha anticipado con amenazantes movilizaciones gremiales, aquellas que en actual Gobierno no se pronunciaron aun pese a los nefastos resultados que estamos viendo.
También surgió desde la misma Derecha una muy inapropiada representación del Partido Libertarios que dirige Johannes Kaiser y se habló de “condiciones” para incorporarse al equipo que llegará en marzo a La Moneda.
Ninguna de estas tres vertientes- Gobierno, PC y Libertarios- parecen tener en cuenta que la propuesta de Kast es la que el votante decidió.
Con Kaiser estarían resueltas las diferencias y recibió el mensaje que las prioridades están por cumplir el llamado Gobierno de Emergencia.
Más complejas se observan las trabas que ha ido instalando el Gobierno, todas muy acertadamente han sido definidas como “amarres”.
Las mismas que van camufladas en la Ley de Reajuste para el sector público, como leyes “misceláneas” para asegurar todos los nombramientos que desde sus filas partidarias Boric hizo en estos 4 años. Se han sumado otras de carácter valórico y unas terceras que impactan el sector educacional.
En este último, hay una resolución de la Superintendencia de Educación que obliga con inmediatez disponer una “autonomía progresiva” de los escolares que les permite incidir en los reglamentos internos de los colegios.
¿Cómo así? Los estudiantes serán “mandantes” en su establecimiento resolviendo sus reglamentos.
¿Desaparece la figura del apoderado? Cuando hay una crisis en la violencia que impide ejecutar el periodo escolar, esta norma es contradictoria en el esfuerzo de normalizar la disciplina escolar y contrarrestar la violencia, las manifestaciones y acciones agresivas con sus profesores.
Tal disposición controversial surge en periodo de vacaciones y entrará en vigencia cuando este Gobierno ya no esté.
Es una circular que simboliza lo grotesco y tramposo de las últimas disposiciones del mandato de Boric, que como señaló una congresista. mancha y ensucia lo democrático que han sido los anteriores traspasos de Gobierno.
La de los colegios ha sido calificada como una “normativa ideológica” que empodera a los alumnos en detrimento de las autoridades, los docentes y sus padres.
Conjuntamente se está convocando a concursos “express” de alta dirección en a lo menos unos 19 cargos en la Administración Central.
El “amarre” divide a los parlamentarios oficialistas y es de esperar que prime la cordura y las llamadas leyes de “amarre” sean rechazadas.
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Porque cada vez se pone peor, es más gris, el episodio protagonizado por la Ministra de Salud, Ximena Aguilera, quien deberá aclarar quien intervino en el Hospital El Salvador para que su madre fuese intervenida con un olímpico salto de las listas de espera. Esta decisión hasta ha tenido trágica consecuencia.
La paciente demoró 10 horas desde que ingresó hasta que fue operada y según las primeras indagaciones, el proceso obvió los protocolos obedeciendo a una suerte de código que emana desde la Dirección, y es un mandato para proceder a la recomendación clínica sin mayores explicaciones.
Lo indagado por periodistas es condenatorio, porque hay un documento que señala de forma textual: “Por autorización de la dirección se envía paciente a sala sin entregar, sin papeles administrativos, sin medicamentos. Dejo Registro”
Esta constancia tiene el tono de un funcionario que, entendiendo que se cometía un acto irregular, quiso resguardarse de responsabilidades.
Y si esto ya era grave, lo fue peor cuando trascendió- todo por indagación periodística de Canal 13- que en el recinto había en lista de espera 11 enfermos con el mismo diagnóstico de la paciente operada.
Pero lo que cierra de manera profunda esta falta es que se estaba procediendo a una “reexploración de paciente laparotomizado” que fue suspendida y hoy se sabe que esa persona falleció 3 días después. Claro, era un enfermo que estaba reaccionando mal a un procedimiento y requería atención de urgencia. Todo indica que esa intervención debió continuar y no dejarla en suspenso, como sucedió. Brutal.
¿Cómo es posible que en un recinto donde se ejercen acciones de cuyo desenlace depende la vida de un paciente, se adopten decisiones tan equivocadas porque emanaron órdenes superiores a la que nadie es capaz de oponerse?
En esta cadena, donde se quebrantó el principio de igualdad, hay varios responsables que podrían haber incumplido con principios éticos.
¿Qué más no sabemos sobre el curso irregular de las listas de espera en Salud que no exceda este caso? ¿en cuántas oportunidades habrán ocurrido episodios similares que no han trascendido? No es suerte periodística haber llegado a tales pormenores y eso indica que hay personal- y eso se agradece- que se está incomodando con estos hechos.
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Hay varios sucesos edificantes esta semana, no todo es tan negativo, pero los dejaré en “lista de espera” tras el gran acontecimiento de Venezuela que me obligó a rehacer este Resumen y eso no es poco trabajo.
Agradezco a nuestros lectores la comprensión y la difusión del texto a contactos.
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